El Espectro de la Mansión Thuren.
Aparición los Enanos Maléficos.
Vamos a hacernos la idea, sin poderles prometer nada, que mi ficción sea cierta, pudiendo ser un sueño o una quimera alcohólica una noche de tragos; o peor aún, el síntoma de algún horroroso shock postraumático por culpa de haber presenciado un espantoso accidente de tráfico en alguna autopista europea… Después de todo, ¿Estamos completamente seguros de todas las cosas que se agitan en otras dimensiones? ¿Existen verdaderamente esas anomalías que desconocemos y que se comentan en círculos secretos?...
Cada día que transcurre y con cada nuevo hallazgo que hacemos, sale a la luz de sus entrañas algún pedazo de la tétrica evidencia de que nuestro mundo, tal cual como lo hemos concebido, no es exactamente un lugar seguro, notando que en ocasiones ocurren raros incidentes que se mezclan con las demencias más insospechadas creadas por los ocultos poderosos. ¿Cómo podemos estar realmente convencidos de la eficacia de nuestras patéticas ideas de la realidad? A algún mortal entre muchos, siempre le es revelada la espantosa idea de lo que es la vida realmente, y el resto permanece ignorante de todo lo que ocurre a su alrededor, y otros desaparecen en extrañas circunstancias. Muchos viajeros jamás regresaron de sus aventuras, como muchos trabajadores codiciosos en decenas excavaciones científicas han desaparecido de forma extraña, muriendo y padeciendo inexplicables y horribles enfermedades. Muchos de los que regresaron con sus hallazgos fueron catalogados de apócrifos, debido a las cosas inexplicables que contaron de sus andanzas. Otros prefirieron callar sus testimonios que tan pavorosamente les fueron revelados por temor a lo desconocido. Hemos escuchado relatos sobre criaturas del averno, leyendas de diminutos seres mágicos y de ogros deformes antropófagos; informes de horrorosos experimentos médicos sobre alumbramientos de formas asombrosas. Pero ciegos como estamos, sabemos muy poco de aquello que acecha más allá de lo normal.
Al mismo tiempo, muchos hombres en su afán de codicia y la desmesurada búsqueda de placeres, han estimulado a través de invocaciones impías la ayuda de fuerzas sobrenaturales provocando espantosas pesadillas. Todo a cambio de dinero y poder por culpa de una de sus debilidades, la Vanidad.
…Y cuando pienso en lo que he visto y oído, y en lo que ocurrió en la Mansión Thuren, comparándolo con otras grotescas e increíbles situaciones, comienzo a temer por el equilibrio de mi conciencia y de mi alma…
Me gustaría saber si existe alguna explicación lógica de este asunto, demandando a las fuerzas benignas más maravillosas que siempre me acompañan, a que me expliquen antes de que sea demasiado tarde, ¿Qué fue lo que realmente ocurrió en la casa de los Thuren?
El doctor Bloguss Aldrine, mi psiquiatra y amigo, me ha recomendado descanso y sosiego, que encuentre mesura, aconsejándome sanamente que revelara este suceso con el fin de atenuar mis temores; y así de esa manera dar salida a las horrorosas confusiones que el hecho en sí me provocó durante un tiempo. Pero no me he podido tranquilizarme. Y creo que nunca lo haré hasta que comprenda la verdad de una vez por todas, y no será sino hasta que esté realmente convencido, de que mis sospechas están fundadas en espantosas realidades con las que coexistimos todos los días.
El afamado inventor y doctor en Ufología y Ciencias Ocultas Lorenzo Lodz y yo, estábamos convaleciendo de nuestra última travesía en la casa de veraneo de mi psiquiatra, el doctor Bloguss, en Uchiremouth, un hermoso enclave playero del caribe, cuando nos sorprendió repentinamente la muerte de Dorian Thuren; que justamente vivía en dicho complejo casi todo el año, saliendo eventualmente a trabajar algunos días en su helicóptero particular.
Nos encontrábamos investigando un mapa dibujado en la bitácora de mi finado padre, el capitán Lázarus, que nos llevaría a encontrar un tesoro de incalculable valor que hallaríamos en unas ruinas desconocidas encontradas en dicha región, el cual pertenecía a una extinta civilización, en apariencia relacionada con antiguos druidas; parte de su valor monetario lo usaríamos para paliar nuestras abultadas deudas contraídas en el último viaje que hicimos.
Ingresamos al lugar esa noche notando ciertas extravagancias sobrenaturales que se exhibían en el interior del bosque, el que se hallaba en un islote de la ciénaga, la cual estaba ubicada muy cerca del hermoso paraje de descanso que usualmente disfrutábamos, para gente que buscaba respiro y quietud en la soledad de la hermosa playa.
Después de transitar por sinuosos caminos a través una exótica maleza, que contenía amorfas alimañas e insectos de raras formas, descubrimos lo que aparentaba ser un altar de sacrificios. Decidimos entonces analizar cuidadosamente la zona, tomando las notas pertinentes de los raros fenómenos que se manifestaban, estando atentos a cualquier eventualidad, sobre todo de algo que se hablaba en la bitácora del capitán, relacionado con unos Enanos Maléficos que tenían variadas formas de hacer acto de presencia, encontrándose afines con las fuerzas del mal y todo lo oscuro que rodea el desequilibrio universal actual...
A priori descubrimos antiguos símbolos druídas que nos llevarían al tesoro, algo que nos entusiasmó muchísimo, notando que en ese sitio efectivamente se habían llevado a cabo alguna clase de ritos prohibidos, a saber por el tipo de altar hallado en el lugar.
Sobre la superficie de una gran roca rectangular, representando un tabernáculo circundado por trece piedras de mayor tamaño, encontramos la herrumbre característica que deja la sangre al secarse; signo inequívoco de sacrificios. Resolvimos tomar muestras de la rojiza costra para analizarla en el laboratorio, para así rectificar si era sangre animal o humana, pudiendo medir de esa manera la calidad del ritual. Aquella noche mientras registrábamos minuciosamente el lugar, me encontré sorprendentemente con un objeto que conocía plenamente; algo que no esperaba descubrir en ese tenebroso territorio. Me abrumé, pues era un brazalete mágico de platino que le había regalado como presente al presidente honorario de la Fundación Thuren, Dorian Thuren, quien era el mecenas de nuestra amada Butt Vicious Univercity. Lorenzo y yo quedamos impactados con aquel hallazgo decidiendo guardar el secreto hasta que no estuviésemos seguros de lo que allí había sucedido.
A la mañana siguiente mientras desayunábamos apetitosamente, leí en el periódico estupefacto algunos detalles sobre la muerte de Dorian Thuren; algo que desconocíamos por encontrarnos sumidos en nuestras pesquisas, indicando que había muerto de una rara dolencia que lo había subyugado en su cama durante muchos días, padeciendo espantosos dolores, calambres e inhumanas contrariedades. Eso despertó en mí una inusitada curiosidad que relacionaba su muerte, talvez, con lo del brazalete mágico y el asunto misterioso de los fenómenos sobrenaturales de la ciénaga. No sé porque lo hice, pero así fue; talvez por mi creciente experiencia con encuentros desconocidos de inexplicable origen, gracias a las lecturas y los análisis de mi amada enciclopedia, La Mágica y Misteriosa Ruta.
La muerte del magnate y mecenas de la Butt Vicious Univercity Dorian Thuren, el cual volvimos a ver el día de su boda con Berenice Durn, estaba inmersa bajo un raro maleficio. Las personas que lo conocieron vacilarían antes de poner en tela de juicio la opinión sobre su persona; sobre todo por aquello de que Dorian Thuren murió de una manera natural, pues los horrores que se le presentaron según contó su mayordomo y sajón amigo Sir Lavinius Adore, indicaban lo contrario...
Esa noche y cenando en un restaurante y de una manera poco juiciosa, nos encontramos por causalidad con Berenice Thuren. La viuda, la hermosa y sensual mujer con la que se había casado Dorian; a la que volvimos a ver el día que la fuimos a visitar a la tía Lily al sanatorio en donde se encontraba de reposo a raíz de los tristes acontecimientos, manifestándonos que nunca confió en ella pues notaba “ciertas rarezas”. LiLy Thuren era la directora de la Fundación Thuren, la que amablemente nos alcahueteaba todos nuestros extravíos en pos de la aventura en su más exquisita expresión.
Esa noche, notamos con estupor como la viuda celebraba de una manera muy efusiva e inoportuna, en compañía de Montse Thuren, la prima carnal del difunto, el agasajo de un corredor de autos llamado Vinny Courtier; que según pudimos conocer se perfilaba como la revelación del año en la categoría de fórmula 3000. El hombrecito de aspecto reptil y tunante, por demás engreído y algo afeminado, denotaba ser muy amigo de Berenice. Se conocieron desde la época de incursión en dichas carreras de Louis Durn, el medio hermano de Berenice.
En medio de la noche hubo una mirada por parte del reptilíneo hacia Berenice que me indicó que eran algo más que “amigos”. Pero no soy periodista del corazón para investigar esos mórbidos asuntos, por demás muy bien pagados y auspiciados, gracias a las hordas de homínidos ávidos del comentario social ampliado.
Dorian Thuren era un adulto contemporáneo, que siendo de cuna adinerada, heredó la cuantiosa fortuna de la familia Thuren a raíz de la muerte de su padre, de causas aún desconocidas, en un extraño accidente en su yate privado, una tarde cuando regresaba de su casa en Caracolito Beach.
A Julián Thuren lo encontraron en el camarote de su embarcación hundida a treinta metros de profundidad, con el cuerpo lleno de profundas desgarraduras, producto tal vez de los estragos hechos por algún depredador marino. Su cara presentaba un aterrador rigor mortis expresivo e inusual por demás, al igual que el del capitán del yate, reflejando el terror vivido; todo ello descrito de una manera concisa en el informe del forense; siendo lo más destacado del hallazgo, que el yate se localizó hundido a veinte kilómetros de la costa fuera del rumbo habitual; algo poco común pues Julián Thuren era un hombre rutinario y meticuloso. La policía aún investiga el siniestro sin tener hasta ahora ninguna pista segura.
A Dorian lo conocimos una tarde en el jardín de la universidad presentados por la tía Lily, mientras Lorenzo y yo estudiábamos las impresiones espectrales en paredes y pisos con las consabidas cacofonías, del espíritu de una mujer rolliza que aparecía en una casa en un pueblo al sur de España. Dorian había ido ese día a firmar el contrato asociado con un jugoso donativo que haría anualmente a la facultad de Filosofía y Ciencias Ocultas en calidad de presidente honorario. Hicimos una buena amistad con él. Y desde entonces cada vez que regresábamos de nuestros viajes, nos reuníamos para conversar y pasarla bien en compañía de nuestro psiquiatra.
Montse Thuren era una voluptuosa mujer de evidente hermosura, que se había separado de su marido en condiciones aún no aclaradas, encontrándose este recluido en un hospicio con serios dislates, que a diestra y siniestra gastaba dinero en caprichos y fiestas de frágil reputación. En su testamento, su tío le dejó una pequeña fortuna que sería controlada por Dorian hasta que este muriera, originando cruentas disputas familiares por el control de las empresas y la herencia, pues Julián Thuren dejó todo en manos de Dorian, bajo la tutela de la tía Lily, siendo estos los más juiciosos de la familia. Montse montaba trepidantes fiestas con sus amigos en el velero por los alrededores de la casa de Caracolito Beach, que terminaban en fastuosas orgías de sexo y drogas. Se comentaba en los corrillos que la chica poseía insalubres gustos sexuales; algo que tenía muy preocupada a la familia, pues en varias ocasiones hubo que ingresarla por sobredosis y anómalas infecciones íntimas en una clínica privada del extranjero ocultándola de la prensa rosa.
La tía Lily era la directora de la fundación Thuren. Y entre otras cosas, se encargaba de todo lo referente a las investigaciones antropológicas, ufológicas y las ciencias ocultas, nuestro amado departamento.
Aparentemente, todo el desvarío comenzó con unas excavaciones en el desierto del Sahara un año atrás, cuando los trabajadores descubrieron unos pergaminos que databan del 720 antes de nuestra era, encontrándose reflejada en ellos la vida, obra y pasión de Vahir-Kouta, un sacerdote castrado quien era miembro de la corte de Mouhim Touffakt IV, quien invocaba para este a un malévolo genio djinn. Un horroroso elemental lascivo y canijo que deambulaba por el desierto atormentando a sus moradores, llevándolos a sus dominios para torturarlos convirtiéndolos en esclavos sexuales. Este fue invocado para los oscuros fines del monarca y su enfermizo sentimiento de poder, para que le ayudase a controlar a las tribus existentes en una extensa zona del desierto. Lorenzo estuvo muy callado durante la cena, mostrándose nervioso por culpa de Montse, la prima de Dorian, que por la cantidad de copas de champagne que se había ingerido, le intimidaba de una manera inmoral con ciertas posturas de su lengua, apenándolo, sin saber este como reaccionar ante tal situación.
Nos enteramos que Berenice, Vinny y Montse, se habían confabulado para ventilarse a Dorian con un maquiavélico plan; según el informe del detective privado contratado por Lily, un experimentado gurka hindú, quien intimó de una manera perturbada e ilegal a cantar como un canario a un brujo vudú llamado Moisés Gevouar, apodado el Primoroso, quien le revelaría todo el plan sin reparos. Al parecer, Montse en unas de sus rijosas escapadas a Jamaica, conoció al fabuloso Moisés Gevouar, que le proporcionó a cambio de una exuberante suma de dinero y un sombrío pacto, una pócima venenosa sacada de las tripas de un raro pez abisal, que combinada con un insólito hongo alucinógeno, se encargaría de eliminar a Dorian haciendo parecer la faena como una muerte natural, a través de una extraña enfermedad no detectable. Pero los muy ladinos, aconsejados por Moisés, se la combinaron con el potente laxante que debía tomar Dorian todos los días para paliar sus resistencias intestinales, disimulándole de cierta manera el sabor ácido que la pócima poseía.
Montse, Berenice y Vinny, se pasaron un fin de semana en una oculta playuela jamaiquina con el brujo Gevouar y sus acólitos festejando el plan. Celebraron en medio de una excitante ceremonia budú con drogas y licores, invocando espíritus que les transportaba a lugares inimaginables, terminando como era su costumbre en una aberrante orgía con una docena de adeptos, pudiendo esta satisfacer sus raras y enfermizas apetencias con los ayudantes de Moisés. El plan consistía en ir dándole poco a poco la pócima en la cena, esperando a que hiciera efecto. Parte de esto lo descubrimos hablando con el gurka, pues la tía Lily les había montado el detective sospechando que el trío andaba en algo turbio. Esa noche nos enteramos del resquemor que la tía Lily sentía hacia Berenice y sus socios. La joven esposa de Dorian, según se hablaba en los círculos sociales, provenía de ambientes escamados, apoyado esto por las investigaciones del gurka contratado por Lily.
A la par de los acontecimientos, el pobre Dorian comenzó a manifestar unos horrorosos y punzantes dolores intestinales, causados por la formación de un tapón dúodenal, además de las consecuentes alucinaciones que eran acompañadas de súbitos vómitos y frecuentes espasmos que le impedían moverse con libertad. Estos padecimientos lo mantenían confinado en su habitación, siendo custodiado por un equipo de especialistas que no daban con el tratamiento para aliviar el martirio. Además no podían operarlo, pues era seguro que le podía sobrevenir una infección masiva, con consecuencias funestas para él. La agonía de Dorian fue azarosa y horrenda.
Al pasar los días el inevitable calvario físico pasó a mayores. Ya no se le podía visitar, pues involuntarias deposiciones de repentinos y fétidos fluidos úricos se hacían presentes salpicándolo todo, regando a los presentes fortuitamente. Una noche, en medio de horripilantes sufrimientos y aterradoras alucinaciones, Dorian expiró emitiendo un espantoso alarido, a la par que expulsaba un fibroso y endurecido repolludo intestinal, impregnando gran parte de la habitación con grumosos y pútridos jugos cáusticos en tonos sepia. Según se conoció en el parte forense, su ácida conformación acabó con enceres y costosos decorados; eso sin contar las horripilantes e insanas quemaduras contusivas que le sobrevinieron al enfermero que recibió el tarugo intestinal en el rostro al salir despedido. El funeral fue muy sobrio, solo la familia más íntima estuvo en el cementerio. Pero el asunto no terminó ahí...
Pasados unos días fuimos a ver a la tía Lily a la mansión invitados a la celebración de sus ochenta cumpleaños. Y ocurrió lo más espantoso que pudiese presenciar algún ser humano que seguramente lo haría perder el juicio.
Después de una típica y abundante pitanza hispánica, disfrutando de exóticas bebidas, apagamos las velas de la tarta. Berenice, Montse y Vinny, después del sencillo acto, no escatimaron esfuerzos en salir huyendo hacía alguna lasciva celebración a elogiar el evento a su manera; mientras nosotros nos quedamos en compañía de la tía Lily, nuestra patrocinadora, escuchando sus consejos, además de sus lisonjas por nuestro trabajo. Esa noche nos sorprendió entregándonos unos caros presentes en reconocimiento a nuestra labor en la Fundación, pues con algunas de nuestras hazañas auspiciadas por la universidad, extrañamente, habíamos contribuido de alguna forma con la ciencia, descubriendo raros y asombrosos objetos, conjuntamente con prodigiosas criaturas y fastuosos tesoros de incalculable valor.
Entrada la noche leía una vez más mis amadas enciclopedias tratando de descifrarlas, mientras Lorenzo dormía plácidamente cual fiera en invierno, escuché que los lúbricos llegaban escandalizando, disfrutando de una última copa en el salón… Luego de unos minutos de regodeo, cada uno se fue a su habitación.
Eran cerca de las tres de la madrugada, cuando un espantoso alarido, acompañado de un fogonazo, seguido de raros tufos nos despertó en medio de un paradójico entumecimiento, notando que el estrépito provenía de una de las habitaciones de los juerguistas. Tratamos de entrar en la habitación de Montse pero no hubo manera por el momento. Una rara fuerza mantenía la puerta prendida por medio de algún extraño sortilegio. Busqué rápidamente mis amuletos para tratar de paliar el hechizo logrando abrirla. Al entrar una extraña emisión nos paralizó; y en medio de aquella quimera, presenciamos un espectáculo que nos horripiló íntimamente.
Montse desnuda y enajenada, inclinada caderas arriba sobre la cama, era invadida con enfermiza apetencia por una espeluznante criatura que poseía un enorme tentáculo baboso. El bicho, seguramente salido de algún infierno, era de aspecto maligno y de color verde, lleno de pústulas, de alas membranosas y garras, que la mantenía cogida por los cabellos con su hocico babeante. La criatura jadeaba lúbricamente mientras cometía su apócrifo acto, en medio de las danzas macabras y lascivas de un nutrido grupo de festivos Enanos Maléficos, que eufóricos, aullaban en un idioma desconocido para nosotros en aquel entonces. Luego cuando notaron que traté de zafarme del sortilegio, la criatura rápidamente tomó a Montse con su belfo por el cuello y salió volando por la ventana hacía a algún lugar desconocido; al mismo tiempo que desaparecían los malévolos enanos y el hechizo.
Recordando la explosión que nos sobrecogió minutos antes, fuimos inmediatamente a ver lo que ocurría en la otra habitación. Y descubrimos con horror a Berenice, o lo que parecía ser ella en la habitación de Vinny, en medio de un espectáculo orgánico innombrable.
Al momento de entrar nos topamos con un elemental de los más horrorosos. Era de aspecto irracional evocando a Dorian. Este se desvaneció en medio de una rara niebla azulina con otro grupo de los menudos indeseables, defecando un repugnante y fétido engrudo color sepia, mientras se reía socarronamente sin poder hacer nada para evitarlo. Berenice había sido desmembrada y descuartizada, colocando todas sus partes colgadas en la habitación. Sus intestinos hacían de tendedero de ropa, por todo el recinto, a igual que sus vísceras que habían sido clavadas en las paredes. Encontramos el torso abierto como carne de canal; extrañamente hasta ahora no se ha encontrado por ninguna parte, la cabeza, las manos y los pies. En el lujoso baño de la habitación, Lorenzo y Lavinius hallaron a Vinny aún con vida en la bañera, mostrando una ignominiosa expresión de dolor, totalmente destrozado y pavorosamente quemado. La autopsia reveló por la forma en que encontraron el cuerpo que algo había detonado de adentro hacia afuera. Aparentemente le habían hecho un enema de manera atroz con un enorme embudo, que luego encontraron a un lado, con el que le infiltraron un mucílago carburante para coches de carrera. La escena era dantesca, siendo capaz de desequilibrar mentalmente a cualquier mortal. Llamamos a la policía para que tomaran cartas en el asunto, y sobre todo, a una ambulancia, para que atendieran de urgencia a la tía Lily, pues a consecuencia de los malsanos sucesos que observó le sobrevino un shock emotivo de sorprendes proporciones.
Lorenzo y yo salimos a buscar a Montse por los alrededores con linternas y el maletín de conjuros por si aparecían los enanos dando con ella, o mejor, lo que quedaba realmente de ella… Pasamos una temporada de reposo mental meditando el asunto, tratando de entender las razones de aquella aberración, para luego descubrir con asombro el causante de tan abominable acto; la tarde lluviosa que fuimos a visitar a la tía Lily en el sanatorio en donde se encontraba agobiada, nos confesó su abominable acción.
Ofuscada y en venganza por lo que había ocurrido con Dorian, buscó en el depósito de la Fundación Thuren, el manuscrito que contenía el conjuro del libro del sacerdote Vahir-Kouta. La tía con la ayuda del gurka, consiguió una cabra adulta y la llevaron al tabernáculo he hicieron la invocación. Un demonio maligno llamado Harad, que después investigamos era el líder de los Enanos Maléficos, apareció cobrando la ofrenda. Concedió el deseo a la tía Lily bajo ciertos términos cabalísticos, que ayudarían a un arcaico hechicero llamado Zokor a que abriera un portal por donde entraría Harad y la totalidad de sus huestes en un lugar no revelado. La policía estuvo presente en aquella declaración, al igual que el abogado de la familia en compañía de un notario. Lily fue dejada en el hospital bajo custodia policial, para luego ser trasladada a su casa en arresto domiciliario, pues a sus años no podía ser juzgada, además había sido engañada vilmente por los esperpentos del averno con fines sombríos apadrinados celadamente por Cuco, el Travesti...
En vista de aquello, decidí entregar el brazalete de platino que habíamos descubierto en el altar que pertenecía a Dorian. Los abogados de la familia por pedimento de la tía Lily, lograron conseguir que exhumaran el cadáver de Dorian para que le fuese colocado el brazalete en su muñeca, en una sensible ceremonia implorando un prodigioso rezo que yo debía pronunciar.
Al llegar a la exhumación nuestra sorpresa fue incontable, pues nos encontramos que el cadáver de Dorian se encontraba insepulto a un lado de su tumba, en medio de un gran charco del engrudo humeante y pútrido que aún defecaba. El féretro estaba abierto y a ambos lados de la tapa se encontraron unos profundos surcos, lógicamente hechos por Dorian haciendo el esfuerzo por salir. Claramente se concluyó en el informe de la autopsia que en la pócima que le fue dada para envenenarlo había un raro hongo alucinógeno usado por los sacerdotes vudús, para crear zombis, que fue el que lo mantuvo en estado cataléptico danzando por los alrededores. Fue horroroso evocar a Dorian convertido en un espantajo, descubriendo que fue él quien ocasionó aquellas horrorosas muertes inducido por la magia de Harad. Aún me invaden sombrías alucinaciones por culpa de aquella abominación. Pero lo superamos...
Nos pusimos a trabajar seguidamente dedicándonos ardorosamente a lo que habíamos venido a buscar, el tesoro que describía la bitácora del capitán Lázarus. Afortunadamente lo encontramos. Para nuestra alegría hallamos un fabuloso erario que contenía alhajas de todo tipo en oro y muchas joyas de incalculable valor. Entregamos el porcentaje acordado con la Fundación Thuren a la tía Lily, y con la coima resultante pudimos mitigar nuestras deudas guardando algo de dinero para nuestra caprichosa manutención. Nos embarcándonos nuevamente después de unos días hacía Chrisys, la isla en el mar Jónico que nos vio nacer a preparar la siguiente aventura por los inexplorados confines del mundo, la búsqueda del Manual de Los Elíxires Sagrados...
Lidiéh. 1:3
Y nos echamos a la mar en búsqueda del tesoro...
Y vomité, y vomité no sé cuantas veces...
Bienaventurado el que no come tanto antes de subirse a un barco...
Y los que oyen la divina palabra de sus hermanos..
Y me volví para ver la voz que me hablaba...
La conciencia, y vomité... y seguí vomitando...
Y me volví para ver la voz que me hablaba...
La conciencia, y vomité... y seguí vomitando...
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